BOLIVIA PANPA TUKUYNINPA
Fortaleciendo la memoria social, las identidades locales, los paisajes culturales y las percepciones multisensoriales.
Al apoyar a las personas en la identificación de las fortalezas de su identidad local, sus paisajes y las formas de mejorarlos, Huasipichanga contribuye a la consolidación de prácticas y políticas urbanas sostenibles e inclusivas. En marzo de 2015, Huasipichanga se sumó como tutora al XII Taller Social Latinoamericano (TSL). Este evento es organizado anualmente por la Coordinadora Latinoamericana de Estudiantes de Arquitectura, con el fin de abordar temas relacionados con la planificación urbana, el diseño y el paisajismo, mientras forma a arquitectos comprometidos con el trabajo social. Aunque estaba dirigido únicamente a estudiantes de arquitectura, la contribución que brindó Huasipichanga en 2015 dotó al taller, por primera vez, de un enfoque multidisciplinario que permitió prácticas colaborativas entre los participantes y los actores locales. Estos últimos eran representantes del municipio, el sector privado, emprendedores locales y estudiantes de primaria y secundaria.
EL LUGAR
Villa Abecia es un pueblo ubicado en el Valle del Cinti, al sur de Bolivia. Conocido por su clima seco, por sus pozas que aparecen de forma natural en medio de impresionantes formaciones rocosas de color rojo, y por la producción de una variedad de frutas con las que los habitantes producen vino, mermeladas y singani, Villa Abecia se destaca de otros lugares de los alrededores.
El objetivo general del taller era transformar los espacios públicos de tres pueblos distintos del Valle del Cinti, Bolivia. Huasipichanga fue tutora en el proyecto de uno de los pueblos. Nuestra delegación trabajó para poner a los ciudadanos locales en el centro del proceso, creando un espacio de diálogos positivos entre los habitantes y el gobierno local. El objetivo central del equipo era crear conciencia sobre las identidades locales y la cultura ligada a las áreas compartidas de la comunidad, fomentando cambios duraderos a través de prácticas que la población pueda replicar en futuras intervenciones.
METODOLOGÍA
PROYECCIÓN
Encontrarse con el lugar antes de la intervención. Una vez que todos los participantes llegaron a Villa Abecia, primero visitamos los lugares destinados a ser intervenidos, para que todo el equipo de estudiantes y tutores pudiera tener contacto físico con el entorno. Esto nos dio perspectivas para empezar a entender las dinámicas sociales del pueblo.
Compartir ideas. Después del recorrido, se compartió una visión general del proyecto con los habitantes, para crear un espacio de lluvia de ideas y comprender, primero, el significado cultural y social que se le da a los lugares públicos en Villa Abecia; segundo, el deseo de la gente de mejorar las áreas comunes; y tercero, las prácticas de la vida cotidiana en el pueblo. Lo mencionado anteriormente nos ayudó a analizar el contexto y nos brindó un conjunto de soluciones impulsadas por la comunidad para empezar el diseño de la renovación de los espacios públicos.
Elegir el lugar. Por ser testigo de la vida diaria de la gente, los habitantes seleccionaron un lugar para la intervención: el cementerio. Ubicado a la entrada del pueblo y rodeado por dos grandes plazas (una al frente y otra detrás) que están conectadas por un sendero peatonal de tierra a lo largo de uno de sus muros, el cementerio fue el lugar que los actores locales reconocieron como aquel donde interactúan niños, jóvenes, adultos y personas mayores. Es un lugar de gran espiritualidad, asentado sobre una pendiente natural que, por su altura, enmarca las mejores vistas y captura un paisaje único. Los habitantes también reconocen la importancia de rehabilitar este lugar como una forma de atraer más turismo a Villa Abecia y, por ende, mejorar su economía.
IMAGINAR
La propuesta de diseño presentada por los participantes se enfocó en la renovación de dos puntos. El primero fue el acceso al cementerio, centrando la atención en restaurar la gran cruz y el sendero circular a su alrededor; también se diseñó para esta área un lugar de descanso con sombra natural, brindada por un gran árbol antiguo. El segundo fue la plaza ubicada en la parte trasera del cementerio, que funcionaría como una zona de descanso y mirador.
Las áreas de tránsito para los estudiantes de la escuela contigua y los puntos que permiten la lectura y la recreación para todos fueron consideraciones especiales que hicieron los participantes al momento de desarrollar el proceso de diseño colaborativo.
Los materiales sugeridos para usar eran en su mayoría naturales y nativos de la zona; fáciles de obtener a bajo costo, duraderos y no corrosivos. Así, las lajas de piedra, las piedras cromáticas multiformes, las cañas y la arena dieron como resultado una textura intencionada que jugaba con los espacios, pero que mantenía el paisaje y la espiritualidad como el protagonista principal del lugar.
ACERCAMIENTO
Compartir conocimientos. Mientras los participantes compartían los diseños con los actores locales, estos últimos también compartían su experiencia y sus expectativas respecto a la intervención. Por ejemplo, el carpintero del pueblo ofreció su mano de obra, su taller y su pericia para ayudar y guiar al equipo a través del proceso de remodelación de la cruz ubicada en la parte frontal del cementerio; las personas que tenían volquetes rentaron sus vehículos y ofrecieron su trabajo como conductores para llevar a los miembros del equipo a los lugares donde se podía recoger la piedra y la arena; los docentes de la escuela llevaron a los niños al sitio de la intervención para observar y compartir sus ideas como parte de las actividades de su clase; varios habitantes, mientras vendían comida, también compartían sus historias y sus experiencias de trabajo en actividades de construcción, turismo y agricultura.
Construir juntos. Dado que los estudiantes que asistían a clases en la escuela contigua serían los usuarios diarios de los espacios renovados, los invitamos a participar activamente en el proyecto. A través del desarrollo de dinámicas de juego para fomentar buenas prácticas de gobernanza, así como un sentido de pertenencia y apropiación entre los miembros de la comunidad, los niños y los jóvenes se involucraron voluntariamente en el proceso de reconstrucción, motivando a sus amigos y familias a participar cada vez más en el proyecto. Pronto, la limpieza del área, así como la recolección y la colocación de los materiales de construcción en las plazas, se convirtió en una tarea conjunta entre el equipo y los actores locales.
Como los estudiantes de la escuela colaboraban activamente, incluso fuera del horario de clases por voluntad propia, se propuso una actividad extracurricular para crear conciencia sobre la importancia de involucrarse en los procesos de toma de decisiones y en las intervenciones de su comunidad. El principal resultado de esta actividad fue la creación de una tercera plaza en la parte lateral del cementerio. Los estudiantes, usando su creatividad, lograron diseñar y construir la tercera plaza en un tiempo récord. Cabe destacar que ni los participantes del taller ni la concepción inicial del espacio lo habían contemplado como útil.
Hacia el final del proyecto, era necesario pensar en un nombre para los espacios rehabilitados. Por eso, a través de un taller público realizado en el centro del pueblo, donde los niños fueron los principales participantes, los habitantes acordaron el término quechua Panpa Tukuyninpa (que en español significa La Plaza de Todos) como el nombre para las plazas que rodean el cementerio.
DESCUBRIR
Tras intensos días de trabajo, las plazas estaban listas para ser inauguradas. Con el apoyo de las autoridades locales, los habitantes y los docentes de la escuela, la ceremonia de inauguración se llevó a cabo entre los discursos de las autoridades del municipio, los organizadores del taller TSL, los niños y los representantes de los habitantes. Los participantes del taller, como un acto simbólico ante la comunidad, levantaron y fijaron la cruz en el centro de la plaza frontal.
VISIÓN GENERAL
Mirando los objetivos iniciales del proyecto y sus resultados, el Taller TSL, junto con Huasipichanga, logró:
Resaltar las identidades locales y las creencias compartidas ligadas a los espacios físicos de la comunidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia y de apropiación de los lugares entre los habitantes.
Empoderar a los niños y a los jóvenes para ser agentes de cambio social y agentes de buenas prácticas ciudadanas.
Elevar la voz de la niñez como impulsora e influenciadora de prácticas inclusivas y sostenibles.
Crear conciencia entre la población sobre la importancia de las prácticas sostenibles e inclusivas, así como de formas innovadoras de gobernanza.
Fomentar procesos de negociación entre las autoridades locales y los habitantes en la toma de decisiones relacionadas con el desarrollo socioeconómico vinculado a la planificación socioespacial.
Inspirar a una comunidad de más de 700 habitantes a involucrarse activamente y a reproducir procesos participativos para mejorar las prácticas de desarrollo en Villa Abecia.