The PlayHub

Entrevistada: Julian Ingabire Kayibanda

Entrevistadora: Giulia Gualtieri

Enero de 2022

Julian Ingabire Kayibanda

Mi nombre es Julian, soy de Ruanda y fundadora de PlayHub, una organización que ayuda a construir una comunidad —de padres, educadores, personas cuidadoras y líderes— unida por la creencia en el juego libre y creativo para liberar el potencial creativo de la niñez. Trabajamos para aumentar el acceso a espacios amigables con la niñez. Así, nos esforzamos por aprovechar materiales, habilidades y espacios para garantizar que los niños y la comunidad que los rodea puedan disfrutar de una vida justa, segura, saludable y lúdica.

 
 

¿Qué dificultades viven los niños en las calles de Kigali?

Uno de los retos que enfrenta la niñez en Ruanda y en todo el continente es que nuestros espacios no ofrecen seguridad para los niños. Y esta es una de las razones que llevan a los padres a no permitir que sus hijos jueguen en la calle sin supervisión. En la vía hay violencia, abuso y explotación.

Otro reto está estrechamente relacionado con nuestra cultura y las normas sociales cuando se habla de los roles de género: hoy piensas que quizás solo los niños deberían poder jugar en la calle, mientras que las niñas deberían estar haciendo otra cosa. Esas normas y creencias culturales también crean barreras para la creación de espacios para los niños. Por ejemplo, al imaginar un parque infantil, podrías visualizar a un solo género jugando y usando el espacio. Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar y nuestras culturas hacia una dirección más inclusiva, considerando que es justo dar a cada niño las mismas oportunidades. Esto también aplica para los niños con discapacidad u otras diversidades.

La ausencia de áreas verdes y limpias también es un obstáculo para garantizar espacios lúdicos, debido al deterioro de la protección ambiental. Las consecuencias son que los niños ya no están en contacto con la naturaleza, y que los árboles y las áreas verdes urbanas no existen en tu entorno. Estos son los retos que se enfrentan al intentar aumentar el acceso a espacios lúdicos. Para abordarlos, los profesionales, en especial quienes trabajan para mejorar nuestras infraestructuras urbanas —como quienes diseñan las políticas, los desarrolladores urbanos y los urbanistas—, deben comprender e identificarse con esta carencia.

 
El aprendizaje lúdico va más allá de estimular la imaginación de la niñez. Fortalece sus capacidades cognitivas y emocionales.
— Julian Ingabire Kayibanda
 

¿Cuál fue la inspiración detrás de la creación de PlayHub? ¿Cómo empezó? ¿Y qué buscan lograr?

 
 

Hace unos diez años, dirigía un programa de empoderamiento para mujeres en una de las ciudades secundarias de Ruanda. A muchas de ellas se les dificultaba asistir a la capacitación dejando a sus hijos en casa, quizás al cuidado de un hermano mayor que debía estar en la escuela. Entendimos que esto les estaba creando dificultades y, dentro de nuestro equipo, pensamos: ¿por qué no dejar que los niños vengan a la capacitación? Sí, puede ser un reto mantener la concentración con niños alrededor, pero sabíamos que podíamos encontrar una solución y, al mismo tiempo, apoyar a las familias. Al ofrecer un lugar tanto para las madres como para los niños, nos dimos cuenta de que los niños de 0 a 5 años no tienen un lugar para ellos mismos en la ciudad. Siempre necesitan estar con sus madres mientras estas trabajan en el mercado o asisten a una capacitación. Ese momento fue bastante revelador para mí, al comprender que no hay ningún lugar en Ruanda dedicado a estos niños y a su desarrollo en la primera infancia. Así que, con nuestro equipo, creamos este lugar con voluntarios habituales y manteníamos a los niños entretenidos con pequeños juegos y juguetes mientras las madres participaban en la capacitación. Así fue como surgieron las primeras versiones de PlayHub.

Gracias a los padres que mantuvieron viva la actividad, el lugar se convirtió en un centro de aprendizaje en toda regla. En ese momento, comprendí que la falta de estos lugares era un problema mayor, y esto era apenas el comienzo para intentar encontrar soluciones. Viví este problema en carne propia otra vez, después de 4 o 5 años, cuando me convertí en madre y no había ningún espacio público para mi hija; los pocos que existían eran costosos, y solo un puñado de padres podía acceder a ellos. En ese momento me di cuenta de que esto no era justo y quise cambiarlo. Tras esta toma de conciencia, me documenté y comprendí que, si quería generar un impacto consistente, el concepto de amigabilidad con la niñez tenía que estar presente en cada rincón de nuestros entornos, desde una parada de autobús hasta las escuelas o la acera de una calle. Al mismo tiempo, la sociedad debería entender por qué los niños tienen derecho a jugar. Por esta razón, PlayHub busca crear una comunidad que comprenda que el juego es un proceso vital de aprendizaje permanente para la niñez. Debe empezar desde el nivel de las políticas para llegar a formar parte plenamente de las comunidades.

 
 
 

¿Qué significan para ti el aprendizaje lúdico y las ciudades amigables con la niñez?

Para PlayHub, y para mí, el aprendizaje lúdico tiene que ver con que los niños tengan la posibilidad de desarrollar su salud física y cognitiva, y su estado mental. Cuando los niños van dominando esto, quieren jugar, desarrollar nuevas competencias y adquirir confianza. Esto representa un mayor nivel de resiliencia, a medida que los niños aprenden a enfrentar los retos de frente. Así que de verdad creo que el aprendizaje lúdico va más allá de estimular la imaginación de la niñez; fortalece sus capacidades cognitivas y emocionales.

Personalmente, entiendo el concepto de ciudades amigables con la niñez como espacios donde un niño puede sentirse rápidamente cómodo, seguro e incluido, acogido y con fácil acceso. Puede ser una comunidad, una escuela o un edificio. En general, una ciudad amigable con la niñez tiene que abarcar todas las necesidades de los niños y esas capacidades mencionadas sobre el aprendizaje lúdico: la imaginación, la fortaleza emocional y cognitiva, y el encontrarse a sí mismos, ya que los niños pueden imaginar sus posibilidades.

 
 
 

Queremos agradecer a Julian por su pasión y su dedicación activista para promover ciudades más inclusivas y justas, y crear entornos más amigables con la niñez en Ruanda.

¡Gracias por compartir TU HISTORIA CON LA COMUNIDAD HUASIPICHANGA!