Espacio público nocturno centrado en las personas

Por: Melissa Cavanna

Enero, 2020

 

Tradicionalmente, las ciudades se han planificado y construido en torno a las actividades y experiencias diurnas, diseñadas para distintos tipos de usuarios y estilos de vida, en constante cambio a lo largo del tiempo. La noche, sin embargo, ha quedado sistemáticamente excluida, por lo general como un resultado colateral, y a menudo ni siquiera se ha tenido en cuenta en el diseño arquitectónico o la planificación espacial, dejando la puerta abierta a que surjan interacciones y acciones espontáneas durante la noche. Esta "ceguera" (Van Liempt y Van Aalst, 2014) ante la "noche" y, en consecuencia, ante el "espacio nocturno", puede estudiarse en paralelo con la evolución de la electricidad y su implementación (Arup, 2015). Esta evolución tuvo un profundo impacto en la forma en que funcionan las ciudades y en cómo se comporta la gente, abriendo la puerta a nuevas posibilidades de estilos de vida, actividades económicas, espacios y experiencias a través de los distintos matices de la noche. Muchos estudios urbanos, profesionales del urbanismo y expertos técnicos tendieron a pasar por alto lo que ocurre de noche; es más, existe un desarrollo desigual entre la literatura sobre la vida nocturna y su implementación en la ciudad. Algunos académicos han intentado dilucidar preguntas como quién ocupa el espacio nocturno, qué hace, o cuáles son las características que fomentan la seguridad y la comodidad durante la oscuridad, revelando una dinámica compleja de distintos aspectos (Fuente). Por su parte, quienes diseñan las políticas, los diseñadores y los urbanistas, hoy en día, están respondiendo al crecimiento y la diversidad de las ciudades con mayor atención al diseño centrado en las personas, donde las personas y sus necesidades ocupan el corazón de las decisiones de diseño y de política (Arup, 2015). W. H. Whyte, en su estudio The Street Life Project (1980), identificó varias características clave que determinan el éxito o el fracaso de los espacios públicos. Junto con Project for Public Spaces (PPS), con Fred Kent entre otros, ha definido cómo estas estrategias centradas en las personas pueden hacer exitoso un espacio público, planteando el "placemaking" (creación de lugares) como la táctica y la práctica para animar a la ciudadanía a reimaginar y reinventar colectivamente los espacios públicos, prestando especial atención al contexto social y físico (PPS, 2007).

Williams (2008), en línea con Lefebvre (1991), sostuvo que el espacio nocturno solo puede ser posible, o solo existe, con la participación humana y la interacción entre las personas como relaciones sociales. Cuando los aspectos sociales se consideran el elemento principal en la producción del espacio, resulta evidente tener en cuenta estrategias como el placemaking, centradas en las personas, para construir el ámbito público. Teniendo presente, además, que la creciente densificación de las áreas urbanas no hace sino intensificar la necesidad de considerar la noche en todos los aspectos de la planificación, los usuarios y sus actividades para lograr un crecimiento armónico. Reflexionar sobre el equilibrio perfecto entre actores y espacios activos y pasivos durante la noche es la clave necesaria para producir una ciudad vibrante y agradable para vivir; por lo tanto, es necesario tener en cuenta los distintos matices de la noche. El objetivo de este artículo es analizar las estrategias con una perspectiva centrada en las personas, como los conceptos y aspectos del placemaking para lograr espacios públicos exitosos, a la luz de la literatura existente sobre la vida nocturna y el espacio nocturno, a través de ejemplos claros de estudios de caso. Asimismo, la meta es contribuir con una recomendación práctica sobre los aspectos clave para el ámbito público —a saber, la sociabilidad, la seguridad, la protección, el acceso, las conexiones, la comodidad y la imagen—, identificados en la literatura (PPS, 2007). Para ello, se presentarán tres estudios de caso como ejemplos de espacios públicos durante la noche, con un aspecto en común: las estrategias centradas en las personas. En consecuencia, las preguntas que guían este artículo son: ¿las estrategias centradas en las personas para los espacios públicos son solo para el día? ¿O pueden ser también para la noche? El artículo comienza con una visión general de la literatura sobre la producción y el diseño de los espacios públicos, con énfasis en los conceptos y aspectos centrados en las personas que se han identificado en la literatura, reflexionando sobre el "placemaking" como la estrategia principal para el día y la noche. A continuación, se presenta un análisis de estudios de caso sobre el espacio público nocturno bajo el enfoque de los aspectos antes mencionados. Por último, las conclusiones se basarán en las recomendaciones prácticas sobre los espacios públicos nocturnos y en sugerencias para futuras investigaciones.

 
 

…El sentido de comunidad y el apego de las personas al lugar son la clave para el éxito de los espacios públicos, y podemos ver que, aunque los usuarios y las actividades difieren del día a la noche, esto podría aprovecharse como un activo para fomentar los espacios nocturnos que las ciudades necesitan.

 
 

Conceptos y aspectos

Los cánones sobre cómo diseñar y crear buenos o malos lugares en las ciudades se han debatido durante mucho tiempo entre los profesionales del urbanismo, y el abanico de directrices va desde las opiniones personales hasta los datos empíricos. El diseño, en el contexto urbano y público, puede definirse como la organización de un espacio (Rapoport, 1977). La arquitectura, el arte y el diseño intentaron establecer las directrices conocidas como pronunciamientos ex cathedra, declarando qué es hermoso y funciona, y qué no. Más tarde, la investigación cualitativa por observación desarrollada por Jane Jacobs (1961) y William H. Whyte (1971) dilucidó algunas pautas a partir de sus respectivos estudios en la ciudad de Nueva York. Observaron que los usos mixtos del suelo en torno a los parques parecían funcionar bien, estableciendo los primeros patrones que deberían seguirse en el diseño urbano. Además, estudios empíricos de la literatura sobre psicología ambiental cuantificaron las preferencias acerca de las características que hacen buenos a los lugares (Kaplan, R. y Kaplan, S., 1998). Por su parte, Norberg-Schulz (1984) creía que los profesionales, como los arquitectos y los planificadores, deberían acoger el dinamismo de la vida cotidiana, y que este debería ser el corazón de los espacios urbanos, en lugar de verlos como un diseño preconcebido. La vida diaria, los usuarios y el tiempo siempre alterarán el diseño y los proyectos urbanos implementados, en un intento por apropiarse del espacio (Augoyard, 1941). Así, en el acto de transformar las condiciones existentes del espacio urbano, cada individuo es un tomador de decisiones y, por lo tanto, un diseñador, productor, transformador y, en última instancia, un creador de lugares (Simon, 1969; Cihange, 2018). Por ejemplo, el ejemplo clásico de un espacio público vacío: si se colocan algunas sillas móviles, los usuarios empezarán a moverlas de forma aleatoria, según lo que consideren apropiado o útil, aunque sea apenas 1 cm; hay un impulso que mueve a las personas a desplazar las sillas. "Los asientos individuales fijos niegan la elección. El diseñador está diciendo: tú te sientas aquí y tú te sientas allá. Esto es arrogante de su parte. La gente es mucho mejor en esto que los diseñadores" (Jacobs, 1961, p. 121). Estas intervenciones en la construcción física y social de los espacios por parte de los usuarios cotidianos pueden verse como las acciones que convierten al espacio público en una entidad viva y son el corazón de las operaciones sociales y espaciales. La producción social del espacio urbano ha sido estudiada de manera exhaustiva por destacados estudiosos de la sociología urbana (Castells, 1977; Soja, 1996; Shields, 1999); sin embargo, su implicación en la vida real y su integración en los estudios de urbanismo y el diseño espacial aún necesitan ser delimitadas. Asimismo, Lefebvre (1991), en la tríada de los espacios de reproducción, declaró la necesidad de construir espacios para, con y por las personas como un requisito básico.

Considerando que el diálogo entre el espacio urbano social y el físico está en constante mutación y se adapta a cada individuo, estos son un reflejo de los ritmos cotidianos de los espacios a los que Jacobs (1961) se refirió en su libro Muerte y vida de las grandes ciudades, donde profundiza con gran detalle en el flujo de los lugares (en particular, los parques de barrio) y en cómo distintos usuarios se apropian del espacio en diferentes momentos. El Project for Public Spaces (PPS), en línea con Jacobs y Whyte, planteó la importancia de que un lugar sea habitado por distintos usuarios en distintos momentos como una característica relevante para el éxito de los espacios. Pero, hasta ahora, la literatura mencionada reflexiona mayormente sobre los espacios urbanos diurnos, con algunos indicios ocasionales de la noche. Sin embargo, un grupo limitado de estudiosos ha venido desarrollando la literatura para compensar el vacío relativo a la noche. Al reconocer la experiencia humana como motor de las decisiones de diseño y al tener en cuenta la noche, el diseño urbano tiene la oportunidad de ofrecer soluciones significativas; el escenario está listo para crear ciudades más habitables. En lugar de ver las prácticas espaciales vividas como "un accidente del espacio concebido" (Augoyard, 1941), como algo que seguirá al diseño profesional, es necesario reconsiderar las realidades socioespaciales. Recientemente, enfoques de urbanismo táctico como el "hazlo tú mismo" (Do It Yourself) comienzan a valorar las autointervenciones sobre planes urbanos ya trazados, de una manera que excluye los procesos de planificación o evita quedar atrapados en la estética del diseño (Carmona, 2014, 5). Además, el PPS plantea el "placemaking" como un enfoque en el que "la comunidad es la experta", donde los "diseñadores" promueven patrones creativos de uso en lugar de limitarse a promover un mejor diseño urbano (PPS, 2007). Las estrategias de placemaking del PPS provienen de cuarenta años de práctica, durante los cuales desarrollaron un conjunto de principios y directrices para ayudar a las comunidades a reimaginar y reinventar su espacio público, considerando sus particularidades y contextos. El PPS definió que existen cuatro atributos clave para crear grandes lugares, atributos derivados de sus extensas observaciones y prácticas. Los atributos clave son: (1) los espacios públicos son entornos sociales, donde las personas quieren reunirse y acudir; (2) son cómodos y proyectan una buena imagen, lo que sugiere que la seguridad es vital; (3) atraen a las personas a participar en actividades, por lo que los usos y las actividades son importantes; y, por último, (4) necesitan ser accesibles y estar bien conectados con otros lugares importantes de la ciudad (PPS, 2007). Este estudio usará estos principios clave como directrices para reflexionar sobre las oportunidades para los espacios públicos durante la noche.

 

Sociabilidad

Comodidad, imagen y seguridad

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Acceso y conexiones

Usos y actividades

La socióloga Lyn H. Lofland (1998) define el ámbito público como aquella entidad social, dentro de los entornos físicos de una ciudad, conformada por las interacciones entre desconocidos; así, un ámbito público fructífero permite que ocurra la interacción humana. Crear un lugar predilecto para que la gente se encuentre con sus amigos y lograr que se sienta cómoda al interactuar con un desconocido es la cualidad más importante y, a la vez, la más difícil de alcanzar. La noche y el espacio nocturno se presentan como el escenario de encuentros que van desde la violencia y el crimen hasta el amor y el trabajo (William, 2008; Hubbard, 2005). Además, las transacciones sociales que ocurren de noche parecen ser las más relevantes cuando hablamos del espacio nocturno, al dilucidar quiénes son los principales usuarios y por qué se apropian del espacio. Los usuarios parecen variar automáticamente entre adolescentes jóvenes en busca de diversión y amor, y adultos que trabajan prestando servicios para la noche, excluyendo en la mayoría de los casos a otros usuarios, como los niños pequeños y las personas mayores. La Figura 1 ilustra los "matices" de la noche según los usuarios del espacio, ofreciendo una visión clara de las transacciones sociales y los usuarios durante la noche.

La investigación social, las consideraciones de diseño urbano y el diseño visual, junto con los avances en las tecnologías digitales, hacen necesarias nuevas metodologías para sustentar las variadas y complejas relaciones sociales en nuestras ciudades. Esto permitirá que los espacios públicos sean verdaderamente útiles para la interacción social: los lugares que fomentan la actividad y el bienestar, que acogen a personas de distintos orígenes y que brindan una sensación de seguridad y confianza son los ganadores del espacio nocturno. Los espacios más seguros deberían incluir protección de los automóviles para los peatones, una mayor capacidad de ver los impedimentos físicos y un mayor confort visual para las personas mayores y los usuarios vulnerables. Un espacio donde la gente se sienta cómoda y que luzca atractivo tiene más probabilidades de tener éxito. Factores como la limpieza, la disponibilidad de lugares para sentarse y, en especial, la seguridad son fundamentales para la noche. La primera impresión define el escenario para que las personas se sientan bienvenidas o no; de noche, la luz juega un papel en todos estos factores. Un espacio público con una iluminación adecuada es esencial; no significa necesariamente que los lugares deban ser tan luminosos como de día, sino que los distintos matices de la luz pueden desempeñar un papel importante según las actividades que se quieran fomentar en el espacio. Figura 1 — Los ocho matices de la noche (p. ej., área urbanizada en el hemisferio occidental). Arup, 2015. La seguridad y la protección se convierten en un problema durante la oscuridad, particularmente cuando no hay "ojos sobre la calle" (Jacobs, 1961); estos "ojos", que son los propietarios naturales de la calle, crean una red de vigilancia alrededor de cada cuadra, reforzada por una cantidad considerable de tiendas y otros lugares públicos repartidos por la ciudad. Los desconocidos que caminan y se encuentran de noche se convierten en activos para la seguridad y la protección en la calle y en el espacio público. Lo que ha venido ocurriendo es que muchas familias y personas sienten la necesidad de construir todo tipo de barreras para garantizar su autoprotección, levantando un "muro" que aísla los espacios y los deja a la vista de nadie.

"Un gran espacio público es fácil de alcanzar, fácil de ingresar y fácil de recorrer" (PPS, 2007). El acceso y las conexiones con el entorno, junto con los vínculos visuales, son cruciales para dar vida a un espacio público. Si el acceso no es claro, aumenta la sensación de inseguridad; por ejemplo, caminar junto a cafés, restaurantes o tiendas insinúa y da la sensación de ser observado por otros, y aumenta la seguridad. En cambio, caminar junto a un muro ciego o un lote vacío hace que la gente camine más rápido, solo para llegar a un lugar con cierta percepción de estar habitado. Poder ver un espacio desde lejos, y que su interior sea visible desde afuera, es especialmente relevante de noche, ya que se suma a la percepción de seguridad. Por otro lado, la accesibilidad es crucial para los espacios públicos nocturnos, ya sea que se encuentre a una distancia caminable, que se pueda llegar en transporte público o que cuente con suficiente espacio de estacionamiento para garantizar su éxito. Una amplia variedad de modos de transporte y sus horarios de funcionamiento son un factor clave para atraer visitantes de otras partes de la ciudad. Una vez más, la seguridad es un elemento longitudinal afín tanto para un espacio público como para el transporte de noche.

Tener algo que hacer en un lugar —y podría ser cualquier cosa— le da a la gente una razón para acudir. Los espacios vacíos donde no hay nada que hacer permanecerán vacíos, lo que sugiere que algo no está funcionando bien en ese espacio público. Este hecho es cierto tanto de día como de noche: si las actividades y los usos están bien elegidos, ayudarán a atraer a diversas personas en distintos momentos del día. Los parques infantiles y los cafés con panaderías pueden atraer a niños pequeños, así como a trabajadores madrugadores y madres por la mañana. Las actividades deportivas, como el patinaje o las canchas de baloncesto, pueden resultar atractivas para los niños después de la escuela y para los adolescentes. Específicamente para la noche, actividades como conciertos, cines públicos y restaurantes pueden atraer a todos durante la tarde-noche. Considerar la heterogeneidad no solo en el rango de edad, sino especialmente en el origen cultural, los ingresos y los usos (como actividades) cobra la mayor relevancia. Ya en 1961, Jane Jacobs señaló que, en la ciudad de Nueva York, algunas de las aceras más seguras y más peligrosas, de día o de noche, son aquellas a lo largo de las cuales vivían personas pobres o grupos minoritarios. La falta de buenas mezclas en sus usos primarios, particularmente una buena mezcla de usos nocturnos, es sumamente importante para potenciar la vida nocturna. Los usos y las actividades durante la noche deben estar en relación con el contexto y con la comunidad; no existe una receta única para todos los espacios, pero cada espacio y cada comunidad pueden plantear la propuesta más adecuada para su espacio público según lo que quieran fomentar, ya sea paz y tranquilidad, o ajetreo y vitalidad por la noche. En la siguiente sección, los aspectos previos para un espacio público exitoso se analizarán en tres estudios de caso de espacios públicos nocturnos: dos pueden verse como construidos en el marco de una estrategia de placemaking, y el tercero se desarrolló desde la perspectiva de los "expertos"; no obstante, todos se consideran iniciativas centradas en las personas.

 

Espacios públicos nocturnos

(1) El Temple Street Night Market, en Hong Kong, China, abre a primera hora de la tarde y se vuelve frenético al anochecer, cuando alrededor de 100 pequeños puestos ofrecen diversos productos a la venta; aquí puedes encontrar desde ropa hasta joyería económica y teléfonos celulares. Se convirtió en un mercado habitual en la década de 1920, pero a medida que la zona se desarrolló y se fue urbanizando más, los comerciantes fueron desplazados del templo en sí. El Temple Street Night Market ha experimentado muchos cambios a lo largo de los años, pero cuando llegó un posible desplazamiento en la década de 1920, fue su red social la que actuó como el escudo que protege y previene el desplazamiento de los comerciantes, que todavía venden sus productos hasta el día de hoy. Los comerciantes lucharon, pero reconquistaron el espacio a través de una serie de negociaciones con los actores locales y el gobierno. El mercado tiene acceso por muchas calles y está conectado con puntos clave de la ciudad, primera señal de un lugar exitoso según los aspectos mencionados antes. La creciente cantidad de personas, locales y visitantes, que visitan el mercado genera bullicio, pero es precisamente por esto que el mercado, hasta cierto punto, se percibe como un lugar seguro de noche. Con la variedad de actividades, que se refleja en los distintos matices de luz según el puesto, el Temple Street Night Market es un ejemplo perfecto de espacio público que reúne todos los factores del espacio nocturno bajo la mirada del placemaking.

(2) Los Camden Night Gardens, ubicados en Camden, Nueva Jersey, EE. UU. La creación de este festival nocturno gratuito llamado Camden Night Gardens ha reanimado un espacio urbano descuidado, a la vez que celebra la cultura y el talento local. El festival tiene lugar en la antigua ubicación de la Riverfront State Prison, demolida en 2010, y su área vecina es una de las más pobres y peligrosas de Estados Unidos. La idea siempre fue que la comunidad se apropiara del espacio para revitalizarlo y aprovechar el vacío con el fin de fomentar sus talentos y fortalecer sus relaciones sociales. En la primavera de 2014 se llevó a cabo la gran inauguración, y alrededor de 3000 personas se reunieron para celebrar los talentos y la creatividad de su barrio. El festival presentó numerosos eventos que iban desde artistas locales, exhibiciones de BMX, música en vivo, comida, grandes instalaciones de diseño y juegos, cumpliendo con los aspectos de las distintas actividades y usuarios del placemaking. Desde su inauguración, los Camden Night Gardens han albergado varias ediciones, cada una con exhibiciones y eventos descabelladamente creativos. Aunque la ubicación no es "central" para las personas que vienen de otras partes de la ciudad, se garantizan el transporte público y el espacio de estacionamiento. El festival se ha convertido en una herramienta para reclamar y reimaginar la ribera y algunos lotes vacíos de los barrios, donde la comunidad es su principal activo. Ha aportado un mayor sentido de pertenencia al lugar y de seguridad en la zona, y ha permitido que la gente experimente en el sitio, hasta que se consoliden planes a más largo plazo. No obstante, esta experiencia ha consolidado la red social de los vecinos, sumando a la imagen, la comodidad y la seguridad de la zona.

(3) El siguiente proyecto comenzó en la ciudad de Nueva York en 2009 y se ha replicado en muchas otras ciudades de Europa, Australia y Colombia; este proyecto surge desde la perspectiva de los "expertos", pero tiene una estrategia centrada en las personas escrita por todas partes. El proyecto se llama NightSeeing, y el programa Navigate Your Luminous City permitió a los participantes experimentar las ciudades de noche. Este proyecto se diferencia claramente de los dos explicados anteriormente, debido a su enfoque más de arriba hacia abajo; no obstante, en el proceso de su elaboración incluyó a todos los distintos actores, quienes tiñeron un deseo particular de disfrutar las calles de noche —a través de food trucks, del demorarse sin prisa, de las compras y de una apreciación de los colores y los vínculos sociales (Figura 2). La relevancia de un programa de iluminación específico para cada sitio, orientado a mejorar la legibilidad, la seguridad y el disfrute de la ciudad, se clarificó durante el proceso con los usuarios de la ciudad. A través de la integración de los actores en el plan de iluminación, propusieron soluciones creativas para responder a todos y cada uno de los contextos y usuarios del espacio. Este programa es un buen ejemplo de cómo pequeñas intervenciones de iluminación pueden revitalizar y cambiar la percepción que la gente tiene del espacio público, sumando a las percepciones de comodidad y seguridad, y usándola para potenciar distintas actividades y usos.

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El rápido crecimiento y la expansión de las ciudades, la aparición de nuevas tecnologías y el creciente reconocimiento de la necesidad de entornos urbanos más saludables, sostenibles y resilientes crean una amplia gama de oportunidades para repensar el diseño y la función de las ciudades, especialmente de noche. Cada vez más autoridades locales deberán trabajar con los diseñadores nocturnos y las comunidades para emprender investigaciones sobre el uso del espacio en sus distritos y barrios a lo largo de los distintos matices de la noche. El sentido de comunidad y el apego de las personas al lugar son la clave para el éxito de los espacios públicos, y podemos ver que, aunque los usuarios y las actividades difieren del día a la noche, esto podría aprovecharse como un activo para fomentar los espacios nocturnos que las ciudades necesitan. Los mismos aspectos del placemaking aplicados de día han demostrado ser aplicables a la noche, con algunas modificaciones y adaptaciones en cuanto a los sistemas de iluminación, que pueden mejorar las percepciones de seguridad y la claridad del acceso al espacio. Futuras investigaciones pueden explorar, a través de un estudio empírico con usuarios nocturnos, las posibilidades de un placemaking nocturno en sus ciudades. Por ahora, sabemos quiénes son y qué hacen, pero fomentar buenos espacios públicos de noche requiere la participación activa y el compromiso de la comunidad en sus entornos. Es una gran oportunidad para que las ciudades tomen lo que ahora surge de manera espontánea y esporádica para desarrollar nuevas posibilidades en el ámbito público durante la noche.

 

Referencias:

Arup. (2015). Rethinking the Shades of Night, 68.

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Castells, M. (1977). The Urban Question – A Marxist Approach, Edwin Arnold, London. Cihange, D. (2018). Spaces by people: an urban design approach to everyday life (1). Department of City and Regional Planning, Faculty of Architecture, Ankara, Turkey. DOMI: E10T.4U30J5F/AM2E0T1U8./J2FA.2018.25.52

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